miércoles, 30 de mayo de 2012

Michael Moore: Una breve historia de la contrarrevolución cubana

Michael-MooreMICHAEL MOORE – ¿Alguna vez se preguntaron como ha hecho Fidel Castro para permanecer tanto tiempo en el poder? El hombre ha sobrevivido a ocho presidentes estadounidenses, diez Juegos Olímpicos, y el regreso del Cometa Halley. Y sin importar lo que el gobierno de Estados Unidos hace para derrocarlo, tiene más vidas que «regresos» ha tenido Cher [1]. (For an English version of this article go to: http://www.latinamericanstudies.org/exile/michael-moore.htm)
No es porque nuestros líderes (estadounidenses) no hayan hecho su mejor esfuerzo para derrocarlo. No, ya desde que Castro liberó su país del corrupto régimen de Fulgencio Batista [2] (al que apoyaban los Estados Unidos y la Mafia) Washington ha probado una gran variedad de métodos para derrocarlo.
Estos han incluido intentos de asesinato pagados con el dinero de nuestros impuestos, invasiones, bloqueos, embargos, amenazas de aniquilación nuclear, desorganización interna, y guerra biológica (la CIA tiró manojo de gérmenes de Fiebre Porcina Africana sobre el país en 1971, obligando a los cubanos a matar 500 mil cerdos). Y -algo que siempre me ha parecido extraño- ¡hay actualmente una base naval estadounidense en la isla de Cuba! [3]
Imaginen si nosotros los estadounidenses, luego de haber derrotado a los británicos en nuestra Revolución de Independencia, les hubiéramos dejado mantener unos miles de soldados y un puñado de acorazados en la bahía de Nueva York. ¡Increíble!
El presidente Kennedy, que siguió con el plan del Presidente Eisenhower para invadir Cuba en la Bahía de Cochinos, ordenó a la CIA matar a Castro, intentándolo todo, desde una lapicera rellena con tinta envenenada hasta un cigarro explosivo. (No, no estoy obteniendo mi información de Maxwell Smart [4]; está todo en el informe del Comité Church al Congreso, de 1975). Por supuesto que nada de esto funcionó. Castro se volvió más fuerte y los Estados Unidos continuaron pasando vergüenza.
Cuba era visto como «el país que se nos escapó». Comenzó a ser una molestia para nosotros. Aquí tenemos a cada nación de este hemisferio metida en nuestro bolsillo, excepto a «esos malditos cubanos». Se ve mal. Como cuando toda la familia sale a cenar y la oveja negra, el pequeño Billy, no se quiere quedar quieto en la silla y hacer lo que le dicen. Todos en el restaurante miran a los padres y se preguntan qué clase de educación le están dando. La apariencia de que no lo están disciplinando o controlando como se debe es la peor humillación.
Entonces comienzan a vapulear al pequeño Billy, el que -olvídenlo- no va a terminar su comida nunca. Así es cuán tontos lucimos al resto del mundo. Como si nos hubiéramos vuelto locos por esta pequeña isla a 90 millas de nuestras costas. No nos sentimos de ese modo frente a una real amenaza para la humanidad, como la que significa el gobierno Chino. Aún así no podemos movernos más rápido para meternos en la cama con ellos. Washington gastó 23 años poniéndonos en contra de los chinos, y luego, repentinamente: ¡un día son nuestros amigos! Parece que los Republicanos y sus compinches empresarios no estaban realmente en contra de los dictadores comunistas, sino contra aquellos que no los dejaban entrar a China para hacer dinero. Y ese fue, por supuesto, el error fatal de Castro.
Una vez que tomó el poder, nacionalizó todos los negocios americanos y pateó a la mafia fuera de La Habana. Fue como si se sentara en la Falla de San Andrés, porque la ira del Tío Sam cayó duro sobre él, y no lo ha dejado tranquilo por más de 37 años. Y a pesar de eso Castro ha sobrevivido. Por ese sólo éxito, y a pesar de todos sus defectos ( discursos de cuatro horas y una tasa de alfabetismo del cien por ciento), hay que admirar al muchacho.
Pero: ¿Por qué continuamos peleando por las sobras de la Guerra Fría? La respuesta puede encontrarse mirando no más lejos de una ciudad llamada Miami. Es desde allí que un puñado de exilados cubanos enloquecidos han controlado la política extranjera de los Estados Unidos hacia esta insignificante nación insular. Estos cubanos, muchos de ellos servidores y amigos de Batista que vivían a todo trapo mientras esa pandilla asolaba el país, parecen no haber cerrado un ojo desde que juntaron su dinero y huyeron a La Florida. Y desde 1960, han insistido en contagiarnos su locura.
¿Por qué es que en cada incidente o crisis nacional que ha sufrido nuestro país en las pasadas tres décadas (el asesinato de Kennedy, Watergate, el caso Irán Contras, la epidemia del abuso de drogas, y la lista sigue…) siempre encontramos a exilados cubanos presentes o implicados?
a.. Primero, fue la conexión de Lee Harvey Oswald con los cubanos de Nueva Orleáns. ¿O eran exilados cubanos actuando solos para matar a Kennedy, o Castro ordenando su asesinato porque se había aburrido que Kennedy intentara derrocarlo? En cualquiera de las teorías que usted suscriba, los cubanos están rondando por el barrio.
b.. Luego, en la noche del 17 de junio de 1972, tres cubanos, Bernard Barker, Eugenio Martínez, y Virgilio González (junto con los estadounidenses Frank Sturgis (que fue capitan de Batista) y James McCord Jr.) fueron atrapados entrando en las oficinas de campaña del Partido Demócrata en Watergate. Esta operación encubierta, eventualmente causó la renuncia de Richard Nixon, por lo que entreveo que hay gato encerrado en esa operación del exilio cubano en particular. Hoy, Barker y González son considerados héroes en la comunidad cubana de Miami. Martínez, perdonado más tarde por Ronald Reagan, es el único que se siente mal. «Yo no quise estar implicado en la caída del Presidente de los Estados Unidos», dijo. ¡Oh! ¡Que hermoso de su parte!
c.. Cuando Oliver North necesitó un grupo encubierto para entrar armas en Nicaragua con el objetivo de derrocar al gobierno sandinista: ¿a quién pudo recurrir sino a los cubanos de Miami? Los veteranos de Bahía de Cochinos Ramón Medina y Rafael Quintero eran los hombres clave en la compañía de transporte aéreo que entregaba las armas a los Contras. La guerra de los Contras, apoyada por Estados Unidos, fue responsable de la muerte de 30 mil nicaragüenses.
d.. Uno de los premios mayores que recogimos de nuestra inversión en estos exilados cubanos fue la ayuda que nos dieron introduciendo drogas ilegales en los Estados Unidos, destruyendo familias y barrios enteros de uestras ciudades. Comenzando a principios de los sesenta, una cantidad de cubanos (que también participaron en la invasión de Bahía de Cochinos) empezó a regentear los círculos mayores de los narcóticos en éste país. La DEA encontró poco apoyo dentro del gobierno federal para ir atrás de estos exilados cubanos, porque se habían organizado a sí mismos bajo la falsa bandera de «grupos de la libertad». De hecho, muchos no eran más que frentes de operaciones masivas de contrabando de drogas. Los mismos contrabandistas de drogas que ayudaron más tarde a contrabandear armas para los Contras nicaragüenses.
e.. Las organizaciones terroristas cubanas radicadas en los Estados Unidos han sido responsables por la colocación de más de 200 bombas y por lo menos un centenar de asesinatos desde el triunfo de la revolución de Castro. Tienen a todos tan preocupados por apoyarlos, que yo probablemente no debería estar escribiendo este capítulo. ¿Pero por que no estoy preocupado? Porque estos exiliados cubanos, con toda su alharaca y terrorismo, son realmente una tropa de pendejos. Eso: pendejos.
¿Quieren pruebas?
Para empezar, cuando a uno no le gusta el opresor de su país, se queda allí y trata de derrocarlo. Esto puede ser hecho por la fuerza (Revolución Americana, Revolución Francesa) o a través de medios pacíficos (Gandhi en India o Mandela en Sudáfrica). Pero lo que no se hace meter la cola entre las patas y correr, como hicieron estos cubanos. Imaginen si todos los colonos americanos hubieran huido al Canadá, y luego hubieran insistido en que los canadienses tenían la responsabilidad de echar a los británicos de América.
Los Sandinistas nunca hubieran liberado su país de Somoza si hubieran estado todos sentados en una playa en Costa Rica, bebiendo margaritas y enriqueciéndose. Mandela se fue a la cárcel, no a Libia o a Londres. Pero los cubanos ricos se pelaron a Miami… y se volvieron más ricos.
El noventa por ciento de estos exilados son blancos, mientras la mayoría de los cubanos (62 por ciento) son negros o mestizos. Esos blancos sabían que no podían quedarse en Cuba porque no tenían apoyo del pueblo.
Entonces vinieron aquí, esperando que nosotros peleáramos su pelea por ellos. Y, como tarados, la peleamos. No es que estos llorones no hayan tratado de ayudarse a sí mismos. Pero una rápida mirada a sus esfuerzos recuerda a las viejas películas cómicas mudas. El de Bahía de Cochinos es su fiasco más conocido.
Tenía todos los elementos de una gran comedia cómica:
a.. barcos equivocados,
b.. playa equivocada,
c.. nadie los fue a esperar,
d.. y -finalmente- fueron dejados morir vagando por una parte de su isla completamente desconocida para ellos (los choferes de sus limosinas -adivino- nunca los habían llevado allí en los viejos buenos tiempos).
Este fiasco fue tan monumental que el mundo todavía no ha parado de reírse, y los cubanos de Miami nunca han olvidado ni perdonado esto. Diga «Bahía de Cochinos» a alguno de ellos, y lo verán como a un dentista taladrándole el nervio de un diente.
Emblemas de los exiliados cubanos extremistas
Uno pensaría que la derrota de Bahía de Cochinos les debería haber enseñado una lección, que hubieran dejado de insistir con esas cosas. No hizo eso esta pandilla. Desde 1962 numerosos grupos de exilados cubanos han intentado mas incursiones para «liberar» su patria. Veamos las más sobresalientes:
a.. En 1981, un grupo de cubanos exilados de Miami desembarcaron en la islita de Providenciales, en el Caribe, camino a invadir Cuba. Su barco, el único que llegó de cuatro que salieron del Río Miami (los otros tres fueron hechos volver por la Guardia Costera debido al mar picado, problemas de motor o falta de chaquetas salvavidas), tocó tierra en un arrecife cerca de Providenciales. Atascados en la isla sin comida ni abrigo, los cubanos de Miami comenzaron a pelearse entre ellos. Rogaron a la gente de Miami que los rescatara de la isla, y luego de tres semanas fueron devueltos a Florida vía aérea.
El único de ese grupo que llegó a aguas cubanas, Gerardo Fuentes, sufrió un ataque de apendicitis en el mar, y tuvo que ser evacuado por la Guardia Costera hacia Guantánamo.
b.. En 1968, un grupo de cubanos de Miami supieron que un barco polaco estaba amarrado en el puerto y que una delegación cubana podía estar a bordo del carguero. De acuerdo al St. Petersburg Times, los exilados cubanos dispararon con una bazooka casera e hicieron impacto en el casco del buque. Sólo le hicieron un abollón, y el líder del grupo, Orlando Bosch, fue apresado y sentenciado a diez años de prisión, pero fue liberado en 1972. Bosch explicó que habían esperado causar más daños al barco pero, se excusó: «¡Era un barco grande!» Bosch había estado arrestado antes por remolcar un torpedo a través de las calles de Miami a la hora de salida de las oficinas, y otra vez había sido capturado con 600 bombas aéreas cargadas con dinamita en el baúl de su Cadillac.
En 1990 la administración Bush lo sacó de la prisión, donde estaba nuevamente, cumpliendo una pena por violación de libertad condicional.
c.. De acuerdo al Washington Monthly, «Durante el verano y principios del otoño de 1963, fueron lanzadas cinco incursiones de comandos contra Cuba con la esperanza de desestabilizar al régimen. La raquítica “quinta columna” en Cuba fue instruida para dejar las cocinas eléctricas encendidas , las planchas y las lamparas prendidas para gastar energía…
En 1962, según el San Francisco Chronicle, el exilado cubano José Basulto, en una misión auspiciada por la CIA, disparó un cañón de 20 mm desde una lancha rápida contra el Hotel, cerca de la bahía de La Habana, esperando matar a Fidel Castro. El proyectil erró al blanco, y Basulto, viendo que su barco se llenaba de gasolina derramada, pegó la vuelta para Florida. “Uno de nuestros tanques de combustible, hecho de plástico, comenzó a gotear”», explicó Basulto más tarde. «El combustible se derramó sobre la cubierta. No sabíamos qué hacer».
d.. Años más tarde, Basulto formó «Hermanos Al Rescate», ungrupo de exilados que hace unos años estuvo haciendo vuelos sobre Cuba, zumbando con sus aviones sobre las ciudades, tirando panfletos, y generalmente tratando de intimidar al gobierno cubano. En febrero de 1996, Castro aparentemente se aburrió de este acoso, y luego del 25avo incidente en un año de los «Hermanos» violando el espacio aéreo cubano, ordenó que dos de sus aviones fueran derribados.
Atentados y sabotajes de los extremistas cubanos en La Habana
Aunque los «Hermanos al Rescate» violaban la ley estadounidense por volar dentro del espacio aéreo cubano, la administración Clinton fue de nuevo al chiquero del exilio e instantáneamente sacó un decretopara endurecer el embargo contra Cuba. Este embargo trajo la ira del resto del mundo contra nosotros. La Asamblea General de las Naciones Unidas votó 117 a 3 a favor de condenar a los Estados Unidos por su violencia económica contra Cuba, tal y como ha sido en cada votación sobre el tema desde que el embargo fue impuesto.
La semana después de que los aviones fueran derribados, los exilados trataron de apurar a los Estados Unidos, esperando comprometer a los militares en algún tipo de acción contra Castro. Anunciaron que al siguiente sábado llevarían una flotilla de barcos desde Florida hasta la costa cubana para protestar por el derribo de los dos aviones. Clinton decidió la puesta en escena de la más grande exhibición de fuerza contra Cuba desde la Crisis de los Misiles, y envió
a.. un escuadrón de cazas F-15,
b.. once escampavías de la Guardia Costera,
c.. dos cruceros misilisticos de la Marina,
d.. una fragata de la Marina,
e.. dos aviones C 130,
f.. una bandada de Choppers,
g.. AWACs,
h.. y 600 guardiamarinas para apoyar a la flotilla.
Lo único que se olvidó de mandar fue remedio contra el mareo, que -alfinal- era lo único que los cubanos de Miami hubieran necesitado realmente. Sólo a 40 millas de Key West, los cubanos en los botes comenzaron a marearse, a vomitar y a rogar a sus pilotos que dieran vuelta los malditos yates y volvieran a Miami. Con el mundo entero mirando, los cubanos huyeron de nuevo con la cola entre las patas. Cuando llegaron al puerto, dieron una conferencia de prensa para explicar su retirada.
El portavoz estaba todavía un poco mareado, y se podía ver cómo los periodistas se separaban de él, temiendo ser cubiertos por un «Linda Blair Special» en cualquier momento… «Una terrible tormenta se levantó en el mar», dijo el líder de la huída cubana mientras palidecía rápidamente. «¡Las olas tenían más de diez pies de alto, y tuvimos que volver o perder nuestros barcos!» Mientras así hablaba, algún genio creativo en la CNN comenzó a emitir imágenes aéreas de la flotilla rumbo a Cuba.
El sol brillaba, el mar estaba calmo como un plato, y el viento soplaba gentilmente, si es que soplaba. Los reporteros en alta mar dijeron que luego de que las cámaras de la CNN se fueron, las aguas se pusieron «bastante duras». Sí, seguro, era por las carcajadas de Fidel, que se estaba cagando de la risa…
Este artículo apareció originalmente en inglés el 10 de abril 2004. (Traducción Libre Raúl Antonio Capote)
Michael Moore:
Cineasta y escritor estadounidense. Autor del libro “Estúpidos Hombres Blancos”, de varios documentales entre los cuales están los laureados “Bowling for Columbine” (Premio Oscar) y “Fahrenheit 9/11″ (Palma de Oro de Cannes).
[1] Actriz de cinema holywoodiano, famosa en los Estados Unidos, declaró varias veces retirarse del mundo artístico, para volver más tarde
[2] Último dictador cubano antes que Fidel Castro tome el poder.
[3] Se trata de la base de Guantánamo, los EE.UU. han enviado a los prisioneros talibanes y otros supuesto terroristas allí, donde aislados de toda legalidad, reciben malos tratos según fuentes de las organizaciones  humanitarias que han condenado talesactos de la administración Bush.
[4] Espía cómico de una serie TV. norteamericana en los años 70′, conocido en América Latina bajo el nombre de Super Agente 86.

jueves, 17 de mayo de 2012

Repugnantes detalles en el caso de los Cinco o El odio que no cesa!

17 Mayo 2012 Haga un comentario
 
Estoy sentado en una silla plástica gris frente a una mínima mesa plástica gris y otra silla plástica gris vacía esperando por Gerardo Hernández en la sala de visita de la penitenciaría federal de máxima seguridad en Victorville, California. A mi lado, en una distribución similar de asientos, un negro de mediana edad habla con una mujer, supuestamente su esposa; otros negros hablan con sus cónyuges. Dos muchachitos salen corriendo de la “sala de niños” hacia el padre para conseguir una caricia.
Cuatro guardas conversan y observan a los visitantes y a los reclusos. No debe haber intercambio de contrabando ni “tocarse en exceso”.
Gerardo emerge, reporta ante los guardas. Nos abrazamos. Gerardo habla acerca de ideas para obligar a la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) a que libere su mapa vectorial del derribo de dos aviones de Hermanos al rescate por MiGs cubanos el 24 de febrero de 1996. El gobierno de EEUU acusó a Gerardo de conspiración para cometer asesinato porque, supuestamente -el gobierno no presentó evidencia-, él entregó la información de vuelo a las autoridades cubanas a sabiendas que los aviones serían derribados. (¿Cómo puede un agente en Miami saber de decisiones de alto nivel en La Habana?)
Los cubanos aseguran que dispararon sus misiles a los aviones intrusos en el espacio aéreo cubano. Si el mapa de la NSA demuestra la aseveración de Cuba, entonces Gerardo, quien supuestamente entregó a las autoridades cubanas la fecha y hora del vuelo fatal, no cometió un delito.  Los acusadores no presentaron pruebas de que Gerardo pasara esa información. Hollywood presentaría la escena del tribunal de Miami con el fiscal diciéndole al jurado: “Yo no tengo que mostrarles a ustedes ninguna prueba de porquería”.
Es más, el abogado defensor de Gerardo demostró que Basulto, el jefe de Hermanos al Rescate, ya había anunciado la fecha de los vuelos, y varios funcionarios norteamericanos también sabían del plan. Incluso la Fuerza Aérea había avisado a las autoridades cubanas acerca de los inminentes vuelos. Los hechos no importan cuando un jurado y una jueza saben que una decisión “errónea” podría tener como resultado que sus casas fueran incendiadas.
La NSA ignoró los citatorios de los abogados defensores para que presentaran sus mapas vectoriales en el juicio y las apelaciones: “Seguridad Nacional”, las dos palabras letales que no se encuentran en la Constitución ni en la Biblia, constituyeron su razón (excusa) para no presentar los documentos. ¿Cómo se podría obligar a la NSA a que acceda? No tenemos respuesta, pero la pregunta permanece.
Me preocupaban otras preguntas. ¿Qué motivó al FBI a arrestar a Gerardo y a sus cuatro colegas? Después de todo, los agentes cubanos habían entregado al FBI, por vía de La Habana, suculentos bocados relacionados con actividades terroristas, incluyendo la localización de un barco en el río Miami lleno de explosivos. El FBI incautó el barco antes de que zarpara hacia Cuba -o hiciera explosión en Miami.
Héctor Pesquera“, respondió Gerardo. Pesquera fue nombrado Agente a cargo del Buró de Miami y de inmediato desvió la atención de los terroristas y la enfocó en los antiterroristas. Después de que el jurado entregara una declaración de culpabilidad en el juicio de los Cinco Cubanos, Pesquera se ufanó en una emisora radial de Miami de que “había sido él quien cambió el enfoque y en vez de espiar a los espías presentó acusaciones contra ellos”. (Ver Stephen Kimber, Lo que hay en el agua: la verdadera historia de los Cinco de Cuba, un libro digital en Amazon).
Es más, Pesquera persuadió a funcionarios del Departamento de Justicia a cambiar la atención de los terroristas exiliados en el Sur de la Florida a los agentes de la inteligencia cubana, que habían penetrado los grupos terroristas. El caso “nunca se hubiera juzgado si él no hubiera insistido personalmente ante el director del FBI, Louis French”. (Kimber, pág. 286.)
Ann Bardach reforzó la visión del papel clave de Pesquera en el cambio del FBI de investigar a terroristas a investigar a los antiterroristas. Bardach y Larry Rohter escribieron dos artículos en julio de 1998 para The New York Times en los cuales Luis Posada Carriles admitía ser autor intelectual en una serie de sabotajes con bombas en Cuba para ahuyentar a turistas extranjeros. Una de estas bombas mató a un joven turista italiano, cuyo padre esta demandando a los Estados Unidos por patrocinar el terrorismo.
Bardach me contó de su sorpresa cuando Pesquera respondió a su pregunta acerca de Posada diciendo: “mucha gente aquí piensa que Posada es un luchador por la libertad”. Pesquera, amistoso hacia los exiliados ultraderechistas, terminó la investigación de Posada y destruyó el expediente. Mientras Pesquera dedicaba la atención del FBI a destruir a los agentes cubanos, 14 de los 19 participantes en los ataques del 11/9 se entrenaban en el área sin escrutinio del FBI. Pesquera parece haber escapado escrutinio por su aparente lapso. (”Trabajadores”,22 de mayo de 2005.)
Gerardo y yo cambiamos temas a la entrevista con Alan Gross realizada por Wolf Blitzer, de CNN. Gross, condenado en Cuba por actividades diseñadas para socavar al gobierno, lo cual fue documentado por Desmond Butler, reportero de AP, se quejó de su vida en prisión, la comida, su ventana tenía barrotes y solo había podido recibir visitas de senadores y representantes a la Cámara de EE.UU., presidentes de otros países, grupos religiosos y un día con su esposa. Se quejó de que las condiciones en el hospital militar de La Habana eran como las de una prisión.
Peor aún, ignorando el reportaje de Desmond Butler y el devastador artículo de opinión del ex funcionario del Consejo de Seguridad Nacional Fulton Armstrong en The Miami Herald (25 de diciembre de 2011), él proclamó su inocencia, insistió en que solo deseaba ayudar a que la comunidad judía tuviera mejor acceso a Internet. ¿Para esto llevó de contrabando equipos (documentado por Butler) y recibió un pago de $600 000 dólares de manos de una compañía relacionada con la USAID. Y Blitzer, a quien debieran concederle el premio de periodismo de peor estenógrafo, no le hizo ninguna pregunta acerca de los hechos que Butler y Armstrong habían planteado.
Nos dimos un abrazo de despedida. Gerardo levantó triunfalmente un puño antes de regresar a su celda. Yo caminé hacia el seco viento del desierto, el auto, y descendí 5 000 pies y 40 millas hasta el aeropuerto de Ontario, California; una vez más, la oportunidad de pensar en la justicia y la injusticia.
(Tomado de Progreso Semanal)